jueves, 23 de mayo de 2019

Fortis est non pertubaris in rebus asperis

[ De fuertes es no desfallecer
en las adversidades]




Dicen que el que se resigna no vive, sino que en gran medida sobrevive. Y que la resignación muchas veces es para los hombres el último refugio. (…) En todo caso, ¿de qué está hecha nuestra vida de todos los días? ¿Qué clase de promesas, de palabras, de pensamientos la cruzan? ¿Qué clase de expectativas pero al mismo tiempo que clase de pequeñas resignaciones forman parte de ese mundo? Pero sobre todas las cosas, (...) ¿qué  sucede cuando todo eso, las promesas, los pensamientos, las palabras que nos conforman, cuando todo eso va a contramano de lo que nos rodea?

La historia que quiero compartir con ustedes (...) es una historia especial, se llama "Sudeste" (*), la escribió Haroldo Conti (**), es una novela preciosa, poética, que merece su tiempo en la lectura, que deja caer de a poco aquello que hace referencia sin ninguna duda a una cuestión que esta mucho mas allá de la historia en sí, que es: ¿qué pasa con las personas cuando las cruza algo que demasiado poderoso para que ellos puedan contenerlos, para que ellos puedan asimilarlo?

"Sudeste" es además la historia de un río, un río profundo, un río que tiene rápidos, que también tiene bajos, que tiene bancos de arena, que recorta su figura a través de una ribera, de un recodo. Que en definitiva, habla de crecidas, y también de bajantes, y que en todo caso hace referencia sin ninguna duda, a lo que es el Delta, el Delta del Paraná, (...) y sobre todo de la gente que vive en ese paisaje. Un paisaje que obviamente es enigmático, (casi surrealista), un paisaje que en gran medida esta recorrido por colores intensos, (...) que también es cambiante, dramáticamente cambiante en algunos aspectos, y que al mismo tiempo tiene zonas de oscuridad. Es un paisaje que obviamente va a estar transigido por los vientos, (...) la sudestada le presenta un cambio realmente importantísimo al paisaje del Delta.

Y sobre todo su gente, esta novela habla de la gente que vive en ese paraje, (...) hay quienes profesan la soledad en los parajes del Delta, hay quienes están cruzados por un carácter taciturno, e incluso (...) animan su vida con cierta fatalidad. (...) La vida es difícil para aquellos que viven en el Delta, pero al mismo tiempo tienen pequeños momentos, pequeñas asignaciones que les son posibles gracias a que comparten una amistad.


Hay un personaje, un hombre de mediana edad, (...) que tiene algo muy particular: confía ciegamente en ese rio que tiene enfrente, en ese río Paraná que todo se lo provee, confía ciegamente en la provisión divina que representa el río para él y para todos los quienes lo rodean, (...) una persona que no solamente tiene una vida austera, (...) sus sueños muy apocados, muy escasos, atados sencillamente a lo precario de su vida.

Pasa algo que inmediatamente le cambia la percepción a este hombre, el viejo (con quien vivía) se muere, ese viejo, ese tutor, ese padre (de la vida) que le ha enseñado todo se muere y para él eso representa la posibilidad de un cambio. La decisión (de este hombre) es, en definitiva, ver que le dejo el viejo, y el viejo le dejo la barcaza, y le dejo una navaja, juntar alguna de sus cosas, despedirse de aquella que era casi su madre e ir río arriba, empezar a navegar, empezar a buscar quizás algún otro objetivo (de vida), ir de puerto en puerto.

Con el correr de la historia, (...) empieza a perder importancia los puertos que toque, los objetivos que se haya trazado, y que en todo caso empieza a quedarse, a ser prisionero de cierta inercia, a contemplar que quizás lo importante para él es seguir vagando sin rumbo arriba de su barcaza mas allá de toda otra cuestión.

Podría decirse que en la actitud de éste hombre, en la actitud de la gente que describe Haroldo Conti y que forma parte del Delta, hay cierta resignación, hay cierta pasividad, hay cierta cuestión de "dejarse hamacar" por esa inercia de todos los días en una vida sumamente austera y sumamente pobre. (...) O también podría decirse que en esa fe ciega que tienen quienes forman parte de la historia en lo que va a traer el río hay quizás un elemento que tiene que ver con el tiempo porque Haroldo Conti va a decir que el río para él en esa historia representa el paso del tiempo. (...) En definitiva estos protagonistas están esperando que algo pase, y piensan y sienten intuitivamente que el tiempo y el devenir del tiempo les va a traer algo nuevo, algo que obviamente no da ninguna certeza de que sea así.

(Desde otra mirada) hay un elemento que quizás es más poderoso, y es que cuando se muere el viejo, cuando este hombre de mediana edad (...) se encuentra sin ese padre que le ha dado la vida, toma una decisión que uno puede analizarlo como una decisión de carácter individual, toma una decisión que de alguna manera lo separa de lo social, lo separa su núcleo familiar. El podría haberse quedado en esa casa, una casa también austera en el medio del Delta, podría haber ayudado de alguna manera a su madre, podría haber colaborado con los amigos de su padre que eran también ancianos. Pero en lugar de eso decide tomar las pocas cosas que había recibido por herencia, la barcaza y la navaja, y hacerse río arriba buscando quizás cambiar dramáticamente su vida, buscando un golpe de suerte individual, buscando quizás cambiar algunas cuestiones con las cuales él no estaba de acuerdo en lo que era su día a día.

Sobre un editorial de Julián Guarino (Recalculando, C5N)




(*) Sudeste es la primera novela de Haroldo Conti. En ella el paisaje (el Delta, el río Paraná) es un personaje más, especie de dios arbitrario que rige la vida de la gente que lo puebla. Saben que su destino está atado al río y no se rebelan cuando éste destruye sus chozas y sus embarcaciones y hasta a ellos mismos. Conti narra una historia de íntima fusión entre ambiente y personajes, entre lenguaje y sentimientos.


(**) Haroldo Pedro Conti (Chacabuco, 25 de mayo de 1925 - secuestrado y desaparecido en Buenos Aires el 5 de mayo de 1976) fue un escritor y docente argentino, considerado uno de los más destacados de la generación del sesenta, junto con Rodolfo Walsh, Antonio Di Benedetto, Héctor Tizón y Juan José Saer. En 1975 fue galardonado con el Premio Casa de las Américas por su novela Mascaró el cazador americano.
Galardonado con los siguientes premios:
  • Premio de Olat (1956)
  • Premio Fabril Editores (1962) por "Sudeste".
  • Premio Municipal de Buenos Aires (1964) por "Todos los veranos".
  • Premio Universidad de Veracruz, México (1966) por "Alrededor de la jaula".
  • Premio Barral, España (1971) por "En vida".
  • Premio Casa de las Américas, Cuba (1975) por "Mascaró el cazador americano".

   Tema: Hombre al agua
   Artista: Soda Stéreo
   Álbum: Canción Animal
   Año: 1990


2 comentarios :

  1. Caer al agua puede tener dos vertientes muy diferentes... Las aguas de la muerte o el agua que te lava y purifica, y para enfrentar cualquiera de ellas hay que ser muy valiente. Yo conozco a un tipo sobre dos ruedas que lo es.
    Beso.

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  2. Cuando tuve este libro en mis manos pensé me iba a resultar
    de lectura lenta, como si no pasase nada, hay libros que son así; lentos, sin vida,
    pero según me iba adentrando en las páginas, como el Boga en el río, iba descubriendo
    diferentes matices, diferentes historias. Me recordó al Mississippi de Mark Twain, el río como protagonista.

    Parece que no pasa nada y pasa todo, es la vida lo que va pasando.

    "Como el capitán Ahab de Moby Dick, el Boga parte río arriba buscando algo que seguramente no podría describir..."

    A mi me parece una novela romántica y un autor que me ha sorprendido muy gratamente,
    de hecho, he investigado sobre él y estoy pensando en leer "Mascaró, el cazador americano".

    Pero antes de eso voy a volver a leer Sudeste en estos días ;)

    Entrando en el tema del conformismo, mi religión "salmonera" (no de salmos, sino de salmón) no me permite dejarme arrastrar, conformarme con aquello que va sucediendo si es algo que considero no me hace feliz o me daña, y entonces como los salmones voy contra corriente, sin desfallecer, así se presenten una y mil adversidades, en realidad, cada adversidad me fortalece más. De ahí que, en ocasiones, en el libro me daban ganas de coger a Boga y decirle...no, así no, despierta VIVE...sal de esa zona de confort, sal de lo conocido, disfruta de esa tormenta que te llega...porque el conformismo y la resignación al final solo traen frustración.

    Un libro que por muchos motivos me ha enganchado.

    Muchas gracias :)

    Un abrazo suavecito para empezar...y por supuesto:

    Da mi basia mille, deinde centum,
    dein mille altera, dein secunda centum,
    deinde usque altera mille, deinde centum.
    dein, cum milia multa fecerimus,
    conturbabimus illa, ne sciamus,
    aut ne quis malus invidere possit,
    cum tantum sciat esse basiorum.
    "Catulo"

    :))

    *Lo he vuelto a hacer, verdad? jajaja

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