[ Olivia, en cincuenta imágenes ]
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| El faro de Ajo en Cantabria, intervenido por Okuda con su obra 'Infinite Cantabria' |
Ha pasado un mes desde aquella entrada tuya que por titulo lleva mi nombre. Mi primera reacción fue una no reacción, pues la verdad me dejaste impactadísimo. Mudo, si, este mameluco quedo poquitón mudo para después pasar días pensando muchas maneras de corresponder a tanto, y todas me sabían a poco. Hasta que pensé en esta entrada como cierre de una respuesta plegada en tres.
Madre! ¿Qué vídeo podría incluir? Si tengo toda una playlist (de hecho como tres), elegir uno se me hacía cuesta arriba y los días pasaban, así surgió esta idea de hacer mi propio vídeo, uno donde cada elemento gritase ¡Olivia! (hasta la pista de audio jiji). Muchas veces he pensado y te he dicho que con tal o cual cosa es imposible no relacionarlo contigo. Cincuenta imágenes, uno por cada, sisisi :)
La melodía de mi vida hoy, tiene tu nombre...
Quería una imagen para el post que englobase todo vos, yo solito me meto en camisa de once varas. Después de evaluar mucho escogí una del Faro de Ajo, fue ver la foto y saber esa te representa mejor que ninguna, y es que para mí has sido como un faro, trayendo luz al hoyo de sombras donde tenía metida la cabeza cual avestruz. Y me has sabido leer, incluso mejor que yo mismo.
Y no cualquier faro, al igual que el "Infinite Cantabria" desborda en colores haciendo el camino al Mar Cantábrico más bello y atractivo; pletórica de risas descollantes tú has sabido alegrar hasta los días de mayor abatimiento. Nadie hasta conocerte fue capaz de hacerme sonreír incluso en los momentos de más agobio o encabronamiento, incluso luego de discutir hemos acabado riendo.
Tal como esas singulares construcciones junto a la costa, miras al mar, apuntas al cielo pero posees los cimientos bien firmes en tierra, con la fortaleza para resistir los embates de las peores tormentas.
La vista del mar me remite a esa cocina vasca de la que larga y gustosamente me has platicado hasta excitar mis papilas, una gastronomía mezcla de recetas de mar y montaña, plena de tradiciones antiguas y de pasión por los productos de la tierra. Ni que decir que estas moles blancas están fuertemente ligadas a la literatura universal que tanto te (nos) apetece, pienso en "To the Lighthouse" de Virginia Woolf, "El faro de los acantilados" de Martín Nogales, "Le phare du bout du monde" de Julio Verne y tantos otros.
Como el faro intervenido por Okuda, tan friki y guapa a la vez :-D :-*
El faro de los 72 colores
"La primera vez que el ojo mira en el interior de un caleidoscopio, el efecto óptico garantiza lo más parecido a un viaje astral sin necesidad de alucinógenos. Una experiencia que el artista Okuda San Miguel ha llevado al exterior del a las afueras de la localidad de Ajo, en Cantabria. Por dicha razón no podía dejar de incluir la foto original multicolor.
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| 'Infinite Cantabria' por Okuda |
"Históricamente, los faros fueron, son y serán blancos. Se aceptan concesiones en forma de franjas horizontales, pero la estética de estas construcciones reside más en la arquitectura que en el colorido. Ninguna de estas trabas ha impedido a Okuda poner patas arriba el litoral de su Cantabria natal. 72 colores con aerosoles para iluminar de 72 maneras distintas el camino más vistoso del turista hasta el faro, que ha pasado del anonimato a ser el epicentro de una lluvia de críticas y elogios por igual."
“El arte no es un crimen” proclama Okuda en su publicación de Instagram. “Es una obra más de las muchas que he realizado. Es la transformación de un espacio que a priori no está definido para ser pintado, para otorgarle así una nueva vida
Fuente: www.traveler.es

