[ Las manzanas sin piel son buenas, con piel son mejores ]
“Ser una mujer es tener piel de mujer, dos cromosomas X y la capacidad de concebir y alimentar a las crías que engendra el macho de la especie. Y nada más, porque todo lo demás es cultura.”
Almudena Grandes
Comienzo de semana con un clásico de la fotografía, el francés Fernand Fonssagrives (1910 – 2003), uno de los primeros y más grandes exponentes de la "beauty photography" en la década de 1940.
Su obra más memorable traza la relación única que tuvo con su primera
esposa, la legendaria modelo Lisa Fonssagrives (originalmente bailarina y
el amor de la juventud de Fernand, que luego se casó con el gran Irving
Penn).
Lisa de hecho fue la responsable de que Fonssagrives cogiera
una cámara, ya que ella le regaló una Rollieflex, después de que su
propia carrera en la danza terminase debido a una lesión en un salto.
Ésta se convirtió, según dijo el fotógrafo en “parte de mi cuerpo”. La
forma elegante y escultórica de Lisa era una inspiración constante para
Fonssagrives: tanto si la fotografiaba al aire libre, en un estudio, o
experimentando con su cuerpo envuelto en sombras para definir los
contornos del cuerpo humano.
Desafortunadamente, sus carreras
divergieron y el matrimonio terminó; Lisa era el epítome de la moda, y
aunque Fonssagrives trabajó para la industria y para revistas como
Vogue, Harpers Bazaar y Town & Country, empezó a odiar ese mundo y
la comercialización de su trabajo.
Para recuperar su libertad creativa
tras desilusionarse con la fotografía publicitaria, se trasladó a
España, donde se dedicó a esculpir y recuperó su independencia creativa.