martes, 27 de junio de 2017

Post coitum tristitia

[ Tras el coito, tristeza ]



Si era Galeno quien afirmaba que post coitum tristitia, seguramente estaba pensando en el relajamiento y flacidez física y anímica, tras la excitación, que, sobre todo en los machos, claro está, sigue al coito. Un desequilibrio humoral.

Su teoría de los humores y del equilibrio humoral asemeja su diagnóstico al que también podría hacer S. Freud: tras la liberación de la energía pulsional, que coincide con el mayor placer, y que viene precedida por un estado de tensión en el sistema homeostático, puede pasarse a un estado de relajación y tristeza. 

También Aristóteles apostaría por esta oscilación entre placer y tristeza (hedoné y lipé como los dos polos en los que se mueve nuestro ánimo), y afirmaría que “post coitum…”.

La investigación hormonal más reciente, achacará a la liberación de prolactina durante el orgasmo masculino esta tristeza postcoital como un efecto derivado. Sin entrar en más detalles, podemos dar el tópico sino por verdadero, por aceptable.

Me resulta divertido pensar que Joaquín Sabina, en un tono mucho más jocoso, apostaba por esta sabiduría galénica cuando afirmaba en una entrevista que él nunca se había acostado con una mujer fea, nunca subrayaba, e insinuaba, además, haberse acostado con muchas. Inmediatamente, sacaba al entrevistador de su sorpresa diciéndole que otra cosa era lo que le parecían por la mañana al despertar a su lado.

No hay que ignorar en la afirmación de Sabina un matiz importante, distinto de la afirmación latina: en este caso, la “tensión erótica”, vamos a llamarle así, le llevaba a una percepción positiva (por no decir distorsionada) de la realidad y que el post coitum o distensión (liberado también de otros humo-res) le llevaba a un juicio si no más triste, sí más pesimista.

Y aún me estoy alejando de lo que afirma propiamente esta oración. Permítaseme la metonimia y tomar, en este caso, el todo por la parte.


En la extremadamente nueva y original confluencia de erotismo (deseo sexual), pasión amorosa (enamoramiento, infatuación) y matrimonio (pareja) propia del amor romántico en sus versiones más novelescas, las convulsiones emocionales, el desencanto amoroso y los conflictos personales, así como la tristeza postcoital, suelen acompañar las relaciones de pareja.

El amor-pasión difícilmente podemos distinguirlo o comprenderlo sin la atracción erótica. Esta proximidad del amor al erotismo (es decir, reducido al primer escalón platónico de ‘deseo de’, el deseo de poseer un cuerpo “bello”) lo ha hecho también más permeable a la decepción postcoital. Tal vez sea porque   la cesación del deseo tras la posesión tenga mucho que ver con esta dinámica del sexo genital, pues si el amor es solo o en buena parte ‘deseo de’, una vez poseído aquello que se desea deja de tener atractivo e interés.

En todo este proceso de atracción y de deseo, (...) la imaginación juega un papel relevante. Nos marca un horizonte hacia aquello que es deseable, nos da dirección y nos adelanta los placeres y emociones de la posesión. Por eso puede muy bien pasar que al deshacerse con el calor de los cuerpos los gélidos espejismos de la imaginación, la decepción puede ser un fácil resultado.

Otras versiones de la frase latina son:
Post coitum omne animal triste est sive gallus et mulier
Post coitum omne animal triste est, nisi gallus qui canit


Autor: Francesc Núñez Mosteo

2 comentarios :

  1. Realmente, no sé bien por qué, pero es verdad (al menos en mí) un vacío... Por eso me llenan tanto los abrazos y los mismos, el calor.

    Besos enormes.

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    1. Tras el tsunami de orgasmos, la calma de las caricias, que precede una nueva tormenta.

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