martes, 30 de mayo de 2017

Venia dignus est humanus error

[ Cada error humano merece el perdón ]

- Titus Livius Patavinus -
Historiarum. Ab urbe condita.  
SENTENTIÆ.




Durante las guerras samnitas, cuando el dictador Lucius Papirius Cursor dejó el ejército para regresar a Roma a fin de renovar los auspicios, su "magister equitum" [jefe de caballería] Quintus Fabius Maximus Rullianus se quedó para ocupar su puesto de comandante, pero con la orden expresa de evitar cualquier enfrentamiento con el enemigo durante la ausencia del dictador.
Viendo una oportunidad favorable, Fabius se dejó arrastrar a una batalla con los samnitas logrando una importante y atrevida victoria cerca de un lugar llamado Imbrinium o Imbrivium
Sin embargo, actuó en contra de las órdenes del dictador, que se enfadó tanto con su subordinado que reclamó al Senado la muerte del comandante por haberle desobedecido, pero este escapó a Roma donde tanto el Senado y el pueblo intercedieron en su nombre. 
Titus Livius describe en Ab urbe condita (VIII, 35) una tensa escena en la que Papirius se encuentra solo frente al Senado y al pueblo, que apoyan a Fabius por haber logrado la victoria, pero que no desean minar la autoridad absoluta que previamente habían otorgado al dictador. 
Finalmente, Fabio se arrojó a los pies del dictador, rogando el perdón, perdón que le fue concedido. La sabia decisión del dictador queda plasmada en la epitome.

Fuente: Epitome (Periochae) Libri Octavi Liviani, Lucius Annaeus Florus.



SENTENTIÆ
Ad mores, ad civilem militaremque prudentiam pertinentes, 
è Livio excerptæ. E. Error.

2 comentarios :

  1. Sabes? Tengo en ciernes un proyecto de voluntariado nuevo en penitenciaria. Es algo que me han pedido en varias ocasiones y siempre me he negado. Mi hija se ha ofrecido a cubrirme las dos tardes semanales que necesito para ello y con ese gesto me ha convencido.
    Cuando se revela, su frase de arrojo es: te odio, no te perdono que tengas tiempo para salvar el mundo y no para mi.
    Nada en mi realidad tiene capacidad de herirme como esas palabras. No hace mucho volvió a pasar y le dije: lo siento hija mía, te pido perdón por no saber estar. Pero cuando crezcas un poco más serás consciente que en el mundo hay muchas situaciones y personas sin madres que necesitan desastres como la tuya que les miren de frente.

    Hoy sin pretenderlo, la escucho hablando con el noviete por el móvil y la oigo decir: porque si mi madre no consigue tocar el corazón de esos hijos de puta que no merecen perdón nadie más lo consigue. Y no me toques el coño que me encuentras.

    Me acorde entonces de tu entrada Sydera.
    Ni siquiera me he atrevido a preguntar a mi hija por la conversación. Pero no me cabe duda que perdonar y ser perdonado es la clave para llegar a saber perdonarnos a nosotros mismos esos errores que pesan en el alma y nos hacen menos humanos.

    Un beso.

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