lunes, 29 de mayo de 2017

Cuiusvis hominis est errare: nullius nisi insipientis, in errore perseverare

[ Errar es propio de cualquier hombre, 
pero sólo del ignorante perseverar en el error ]
 
- Marcus Tullius Cicero - 
Filípica XII, 5. (*)




La sabiduría viene con la edad, se hace carne en las cicatrices de aquellos que nos han precedido en la vida y culmina muchas veces codificada en forma de refranero.

Más de uno recordara aquello de que perdón sólo se le pide a Dios. Yo, ateo como soy, no lo pido ni pretendo se me pida.

«Venia dignus est humanus error» [Livio, Historias, VIII, 35]. En acuerdo con Titus Livius, soy de disculpar como espero se me disculpe a mí. Aunque, ya sea por bendición o maldición, soy tan olvidadizo que supero mas veces de las debidas las afrentas recibidas. Pero, no se confíen, si la herida es muy grande, no doy la oportunidad de que haya otra oportunidad.


(*) Cicerón tituló el conjunto de catorce discursos que pronunció contra Marco Antonio "Filípicas", denominación de cuatro discursos patrióticos que Demóstenes, el orador ático al que tanto admiraba, dirigió contra Filipo II, rey de Macedonia, porque advertía semejanzas y paralelismos en ambos contextos. Tras el asesinato de César en el 44 a.C. (que Cicerón celebró porque detestaba la tiranía cesarista, opuesta a sus valores republicanos), y después de unos meses de incertidumbres acerca de los posicionamientos de los principales actores en la política romana, Cicerón encabezó el partido senatorial (diezmado a causa de las luchas civiles), y se enfrentó a su enemigo Marco Antonio, el hombre que había intentado hacer rey a César y que se perfilaba ya como nuevo dictador, en la serie de las catorce Filípicas. En ellas Cicerón critica las actuaciones de Marco Antonio y logra que el Senado, tras intentar una salida negociada al conflicto entre éste y Décimo Bruto (negociación a la que Cicerón se opuso), termine poniéndose en contra de Antonio, quien es derrotado en Módena y declarado «enemigo de Roma». Pero con la formación del Segundo Triunvirato entre Octaviano, Lépido y Antonio y la rehabilitación política de este último, las Filípicas terminarán por costarle a Cicerón la vida: Marco Antonio ordena su ejecución, y que su cabeza y sus manos, que han escrito las Filípicas, sean expuestas en el Foro. 

martes, 16 de mayo de 2017

Nimium ne crede colori

 [ No confíes mucho en los colores ]



"Nuestros antepasados consideraban a la mujer, a la manera de los objetos de laca de oro en polvo o de nácar, como un ser inseparable de la oscuridad,  y hasta donde fuese posible, se esforzaban en sumergirla por completo en la sombra; de ahí las largas mangas, los largos vestidos que eclipsaban las manos y los pies, de tal manera que la única parte a la vista, es decir,  la cabeza y el cuello, estaban investidas de una importancia embriagadora".



"En Occidente, el más poderoso aliado de la belleza fue siempre la luz; en la estética tradicional japonesa lo esencial está en captar el enigma de la sombra. Lo bello no es una sustancia en sí sino un juego de claroscuros producido por la yuxtaposición de las diferentes sustancias que va formando el juego sutil de las modulaciones de la sombra. 
 
 
 
Lo mismo que una piedra fosforescente en la oscuridad pierde toda su fascinante sensación de joya preciosa si fuera expuesta a plena luz, la belleza pierde toda su existencia si se suprimen los efectos de la sombra".

Junichiro Tanikazi
El Elogio de la Sombra

jueves, 11 de mayo de 2017

Res salsa est bene olere

[ Es cosa sabrosa oler bien (*) ]

- Marcus Valerius Martialis -



La locura es tan sólo un puente estrecho
Las orillas son el instinto y la razón
Yo subo hacia ti

La huella es fresca y en el puente
Gotea el sudor, tu sangre caliente
No te veo, sólo te huelo
Te siento

Te percibo desde muy lejos
Hueles tan bien... Voy detrás de ti
Hueles tan bien... Te encuentro
Tan bien... Hueles tan bien
Ahora te tengo

Yo espero hasta que esté obscuro
Entonces toco la húmeda piel
No me traiciones
Oh tú ¿no ves el puente arder?

Tú hueles tan bien... Voy detrás de ti
Yo te encuentro... Tan bien...!!
Yo subo hacia ti... Enseguida te tengo
Hueles tan bien...
Hueles tan bien.
Tema: Du riechst so gut
Artista: Rammstein
Álbum: Herzeleid




(*) La cita es parte del siguiente texto:

Unguentum (1) fateor, bonum dedisti; convivis here, sed nihil scidisti.
Res salsa est bene olere et esurire. Qui non cenat et unguitur,
Fabulle, hic vere mihi mortuus videtur.

[Lo admito,  buen perfume diste ayer a tus invitados, pero no serviste nada.
¡Es cosa sabrosa oler bien y pasar hambre! El que no cena y se maquilla,
Fabulo, más bien parece... un cadáver. ]

Marcial (3,12)

(1) Unguentum,-i': 'perfume'. Era costumbre servir perfumes en las cenas.

miércoles, 10 de mayo de 2017

Noverim me, noverim te

[ Dejame conocerme, dejame conocerte ]

San Agustín -
Soliloquios, II, 1, 1




E ti diranno che sei cambiata.
Intanto tu,
sorriderai pensando che in realtà
non ti hanno mai conosciuta.

[ Y te dirán que has cambiado. 
Mientras tú, 
sonreirás pensando que en realidad 
nunca te han conocido ]

- Chiarasandra Trevisan - 

martes, 9 de mayo de 2017

Do ut des, do ut facias, facio ut facias, facio ut des

[ Doy para que des, doy para que hagas, 
hago para que hagas, hago para que des (*) ]




Yo no quiero prometerte,
quiero darte sin compromisos ni pactos,
ponerte en la palma de la mano
el deseo que caiga de tu boca sin espera,
ser tu aquí y ahora.
Yo no quiero que me eches de menos,
quiero que me pienses tanto,
que no sepas lo que es tenerme ausente.
Yo no quiero ser tuyo ni que tú seas mía,
quiero que pudiendo ser con cualquiera
nos resulte más fácil ser con nosotros.
Yo no quiero quitarte el frío,
quiero darte motivos para que cuando lo tengas
pienses en mi cara y se te llene el pelo de flores.
Yo no quiero viernes por la noche,
quiero llenarte la semana entera de domingos
y que pienses que todos los días son fiesta
y están de oferta para ti.
Yo no quiero
tener que estar a tu lado para no faltarte,
quiero que cuando creas que no tienes nada
te dejes caer, y notes mis manos en tu espalda
sujetando los precipicios que te acechen,
y te pongas de pie sobre los míos
para bailar de puntillas en el cementerio
y reírnos juntos de la muerte.
Yo no quiero que me necesites,
quiero que cuentes conmigo hasta el infinito
y que el más allá una tu casa y la mía.
Yo no quiero hacerte feliz,
quiero darte mis lágrimas cuando quieras llorar
y hacerlo contigo,
regalarte un espejo
cuando pidas un motivo para sonreír,
adelantarme al estallido de tus carcajadas
cuando la risa invada tu pecho,
invadirlo yo cuando la pena atore tus ojos.

- Elvira Sastre - 


(*) Los contratos innominados, esto es, sin nombre especial, se caracterizaban en la antigua Roma del siguiente modo: "do ut des" (te doy para que me des); "do ut facias" (te doy para que me hagas); "facio ut des" (te hago para que me des), y "facio ut facias" (te hago para que me hagas).
Fuente: Orgaz, Arturo, Diccionario de Derecho y Ciencias Sociales, 1961, p. 129.